Ibarra representa la transformación en el SNTE

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Por: María Jaramillo Alanís

La pelotera sindical en el magisterio tamaulipeco está en su punto más álgido como consecuencia del proceso electoral que vive la sección 30 del SNTE, en donde, como nunca, salieron tiradores a la secretaría general, todos obviamente vendiendo la idea a sus compañeros profesores de que ahora sí, los escucharán y atenderán sus justos reclamos.

No obstante, al cierre del registro solo tres reunieron los requisitos para poder competir: Arnulfo Rodríguez, Naif Hamscho y Abelardo Ibarra. Cada cual con sus respectivas planillas, y  ya están en campaña abierta.

Arnulfo Rodríguez, representa para el magisterio, un profe de respeto, sin embargo hay que decirlo, un veterano dirigente que lleva toda su vida al amparo del poder en turno, representa per se  al  “charrismo” sindical, enseñado y bien,  por la ex dirigente del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales. Ese viejo estilo de control masivo y corporativo al interior de los sindicatos  que se niega a morir y que tradicionalmente lo movían hacia el priismo y luego hacia al conservadurismo representado por el panismo.

Naif Hamscho es más de lo mismo, con el agravante de haberse aliado de la corriente que durante los pasados 6 años saqueó a Tamaulipas y heredó un desastre social, político y económico a las nuevas generaciones. Su principal apoyo es Ismael Cabeza de Vaca.

Pero, además, su equipo de operadores políticos se complementa con los del candidato panista derrotado, César “El Truco” Verástegui.

Es lo peor del cabecismo que no quiere dejar el poder.

Obviamente, la plantilla de Hamscho está conformada por panistas, priistas y cabecistas de pura cepa.

Gente como la exalcaldesa tampiqueña y ex legisladora Magdalena Peraza y la ex diputada Copitzi Yesenia Hernández García, que sirvieron fervorosamente al cabecismo.

Se sabe de un buen número de profesores que han recibido amenazas de parte de este grupo, para que se alineen con la corriente panista, al servicio de oscuros intereses que ya son del dominio público.

Abelardo Ibarra mantiene la delantera y aunque también es parte de esa nomenclatura sindical y es cuestionado por la falta de apoyos a los profesores durante la pandemia, hay que apuntar en su haber que con todo y todo, ha luchado abiertamente por las causas de los trabajadores de la educación, y  que ven en él una oportunidad de cambio, para sepultar y desterrar de una vez por todas las malas artes de la política y  de tantos años de corrupción.

La elección en la Sección 30 del SNTE será el próximo 9 de diciembre, fecha en que los trabajadores de la educación en Tamaulipas estrenarán una democracia directa donde habrá boletas (no a mano alzada), conforme a lo dispone la nueva legislación laboral.

Esta señala que el voto será personal, libre, directo y secreto.

Los profesores tendrán la oportunidad de sufragar conforme a su conciencia a favor de quien verdaderamente los representa y no por quienes encarnan la imposición y defienden privilegios, y a quienes por cierto, los tamaulipecos ya les retiraron su confianza.

A la sociedad en general le queda observar un proceso eleccionario en uno de los sindicatos más poderosos, que definían el rumbo de la educación, misma que tiene a  Tamaulipas, a nivel nacional, en los últimos lugares de aprendizaje, es decir,  en franco retroceso.

El Tamaulipas en que todo se renueva, ocupa de un magisterio comprometido, y con un  sindicato actuante, defensor de sus agremiados, pero que se olvide de la cuota de plazas, pues estas  son asignadas mediante concurso, tampoco se vale el chantaje como método para  “arrancar” prebendas, ahora se ocupa el dialogo y compromisos de cara al magisterio, y evidentemente, de cara a la sociedad.

El recién definido modelo de la cuarta transformación, como humanismo mexicano -y tamaulipeco-  los necesita, pero las políticas educativas no son  moneda de cambio, estamos más qué claros que sin educación no habrá transformación y por eso, la sociedad está pendiente del proceso electoral que vive la sección 30 del SNTE.

Ibarra es lo mejor que le puede ocurrir al sindicato magisterial,  y por ende a la educación de Tamaulipas. Seamos vigilantes de hacía donde se dirige el antes todopoderoso SNTE, pues de ellos depende  el cómo se aplican las políticas educativas que urgen en nuestras escuelas y nuestras niñas y niños y jóvenes.

Estemos pendientes…

Desde Mi Trinchera Vietnamita, más Janambre que nunca.

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