María Jaramillo Alanís
Karen Castrejón Trujillo, dirigenta nacional del PVEM, acusó al Gobierno de Tamaulipas de presionar y amenazar a las diputadas que abandonaron su partido para sumarse a la bancada de MORENA en el Congreso local.
Torpeza en sus declaraciones sí, pero más allá de eso no solo exhiben una estrategia desesperada, sino que también la colocan como una violentadora de género al minimizar la capacidad de las legisladoras.
Blanca Anzaldúa Nájera, Silvia Chávez y la imberbe Katalyna Méndez Cepeda no dieron un salto por conveniencia, sino por congruencia, dicen las diputadas, y además sostienen que siempre fueron morenistas y que usaron al verde como trampolín y los del Verde Ecologista lo sabían. Su voto a favor del acotamiento de cargas fiscales para los reynosenses es muestra de ello.
A pesar de haber llegado bajo las siglas de este partido, su compromiso y militancia han estado alineados con los intereses de la Cuarta Transformación.
El Verde en Tamaulipas ha demostrado que su lealtad está más en los beneficios coyunturales que en los ideales del movimiento y es lógico, pues este partido nació como una rémora delo sistema, cualquiera que fuese su denominación.
En la política partidista ya nada sorprende.
Su dirigencia ha desviado los principios básicos del acuerdo electoral que lo llevó a obtener posiciones clave, y hoy paga las consecuencias de su errática conducción.
Desde sus orígenes, el Partido Verde Ecologista de México ha luchado por convertirse en un instrumento político de representación social sin que hasta hoy mismo lo haya logrado.
Las diputadas con actitudes de “chapulinas” pueden argumentar que se trata solo de reivindicar convicciones y sacudirse las desviaciones, lo cierto es que dejaron a al Verde sin tres posiciones en el Congreso local.
Lo que debemos saber con urgencia de las diputadas y diputados, todos ¿dónde está la verdadera lealtad? con los ciudadanos que votaron por ellas, no se les ve, y claro con los principios partidistas, menos, ni con el Verde y mucho menos con Morena.
Total, que el “chapulineo” ha dejado al PVEM prácticamente sin argumentos y de los cuatro diputados que tenía ya nada más le queda una.
La pregunta del millón sería para las diputadas ¿Se mantendrán en Morena o también se regresan al PRI, su partido de origen?
Desde Mi Trinchera Vietnamita, más Janambre que nunca.