Américo: un gobierno de resultados y el reto de consolidar la transformación

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María Jaramillo Alanís

El tercer informe de gobierno de Américo Villarreal no es un simple ejercicio de rendición de cuentas, sino una declaración política sobre el papel de Tamaulipas en la Cuarta Transformación.

Más allá de los números, se deja de manifiesto que el estado ha dejado atrás el abandono y la corrupción del pasado para convertirse en un actor clave del nuevo proyecto de nación.

La presencia de gobernadores, representantes de secretarías de Estado y de la propia presidenta Claudia Sheinbaum no es casualidad. Se trata pues, del respaldo federal y confirma que Tamaulipas es un motor del desarrollo económico y social del país.

Durante su intervención, el gobernador enfatizó los avances en sectores estratégicos como la industria, el comercio y el empleo, donde su gobierno ha conseguido resultados concretos.

Uno de los logros más notables ha sido el incremento del 141% en el salario de los trabajadores con menores ingresos, reflejando el compromiso con la justicia laboral. Además, se han recuperado más de dos mil pagos de utilidades y aguinaldos que antes quedaban en el limbo por abusos empresariales.

Sin embargo, aunque estas cifras son alentadoras, aún queda pendiente garantizar que las condiciones laborales de los tamaulipecos sigan mejorando a largo plazo y que el crecimiento económico no se concentre solo en ciertos sectores o regiones del estado.

En seguridad, los datos muestran avances: el homicidio doloso ha bajado un 28%, el secuestro un 18% y el robo a casa habitación un 12%. Esto refleja una estrategia basada en inteligencia, fortalecimiento de las corporaciones policiacas y coordinación con el gobierno federal.

No obstante, la percepción ciudadana sigue siendo un reto. La violencia no desaparece de un día para otro, y aunque las cifras sean favorables, los hechos recientes en algunos municipios indican que aún falta trabajo para devolver por completo la tranquilidad a las familias tamaulipecas.

El reto ambiental también ha sido atendido con medidas concretas, como la rehabilitación de manglares en Soto la Marina y Aldama, y la recuperación de 253 km de brechas cortafuego. La crisis hídrica, que afectó a más de 800,000 habitantes en el sur del estado, fue abordada con la construcción del dique El Moralillo y la modernización de infraestructura hidráulica. No obstante, con el cambio climático avanzando y la demanda de agua creciendo, las soluciones deberán ser estructurales y de largo plazo para evitar futuras crisis.

En educación, el relanzamiento del programa de útiles y uniformes escolares ha beneficiado a más de medio millón de estudiantes, aliviando la carga económica de las familias y garantizando mejores condiciones para el aprendizaje. Aunque la infraestructura educativa sigue siendo una deuda pendiente: aún hay escuelas en condiciones precarias y comunidades donde los servicios básicos en los planteles son insuficientes.

En el ámbito energético y comercial, Tamaulipas se consolida como un eje clave para el desarrollo del país. Con 132 proyectos de inversión extranjera, principalmente de Asia y Europa, el estado se ha convertido en una plataforma de negocios global. Sin embargo, el reto es que esta bonanza se traduzca en mejores empleos para los tamaulipecos y no solo en beneficios para las grandes corporaciones.

Más allá de las cifras y los discursos, el mensaje del tercer informe es claro: Tamaulipas ha cambiado, pero la transformación aún está en proceso.

La estabilidad y el progreso logrados en estos años no deben ser efímeros ni depender solo del respaldo federal.

El reto es consolidar estos avances, cerrar las brechas que aún persisten y demostrar que la transformación no es solo un discurso, sino una realidad permanente para todos los tamaulipecos.

Desde Mi Trinchera Vietnamita, más Janambre que nunca.

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