Por María Jaramillo Alanís
La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Tamaulipas no fue de rutina. Llegó en un momento clave: en medio de una contingencia por lluvias en el sur del estado, y también en medio de una tormenta política dentro de Morena, donde varios grupos ya se disputan, sin recato alguno, la sucesión gubernamental de 2028.
En ese contexto, cada palabra de la presidenta tiene peso, y no fue casual el reconocimiento público —con cariño, con gusto y con admiración— al gobernador Américo Villarreal Anaya. No fue un halago vacío. Fue un mensaje claro a quienes han querido ignorar, aislar o incluso minimizar la figura del mandatario estatal, sobre todo desde el propio morenismo legislativo.
“Gracias por tu trabajo, Américo”, dijo Claudia al pie del Hospital IMSS-Bienestar de Madero. Más que cortesía institucional, fue un espaldarazo con destinatarios claros: los senadores y diputados de Morena que, en los hechos, han dejado solo al gobernador y no han movido un solo dedo para que las inversiones federales lleguen con más velocidad al estado.
Ahí también estaba la Dra. María Santiago de Villarreal, reconocida por su labor incansable a favor de la niñez tamaulipeca. Otro mensaje: en Tamaulipas sí hay equipo de gobierno, aunque algunos prefieran estar más ocupados en la grilla y en las selfies que en trabajar.
Como es el caso de Olga Sosa Ruiz, quien no fue convocada a ninguno de los eventos oficiales, pero logró colarse —literalmente— para tomarse una foto con la presidenta. Un gesto más desesperado que simbólico, sobre todo cuando es evidente que Sheinbaum ya la tiene en la lista negra por aliarse con figuras cuestionadas como JR, Carmen Lilia, Maki Ortiz y compañía: la famosa gavilla que apuesta por una sucesión adelantada y clientelar, con ambiciones desmedidas y sin escrúpulos.
En este contexto, el respaldo presidencial a Américo vale oro. Y no solo por cortesía, sino porque deja en claro quién es el interlocutor legítimo del gobierno federal en Tamaulipas. No los acelerados, no los huachicoleros políticos, no los que andan en campaña sin siquiera haber cumplido sus encargos actuales.
La visita también tuvo fondo en seguridad, con el relevo en la Guardia Nacional, y en infraestructura, con los más de 21 mil millones de pesos que la federación invertirá este año en el estado. Pero en el plano político, lo más relevante fue el mensaje entre líneas: Claudia no viene a bendecir a nadie… pero sí vino a poner orden y reconocer la labor del gobernador Américo.
Desde Mi Trinchera Vietnamita, más Janambre que nunca.



