Por María Jaramillo Alanís
En Tamaulipas hubo un tiempo en que la confrontación era política de Estado. El gobierno anterior convirtió la relación con empresarios, alcaldes y federación en una guerra de egos. Mientras en otras entidades llegaban inversiones, aquí se cerraban puertas. El mensaje era claro: si no te alineabas, no había apoyo.
Así, la certidumbre se desplomó y con ella la economía.
A esa tensión institucional se sumó un factor todavía más grave: la violencia en las calles y la represión desde los GOPES, el grupo de élite del gobierno de Cabeza de Vaca que terminó señalado por abusos, persecuciones y ejecuciones. ¿Quién iba a invertir en un estado donde el propio gobierno generaba miedo? La consecuencia fue inmediata: la economía se contrajo, la confianza se evaporó y Tamaulipas quedó marcado como territorio de riesgo.
Hoy el escenario es diametralmente opuesto.
La presentación del mega proyecto Ágora I Urban District —más de 5 mil millones de pesos y 2,500 empleos directos en su primera etapa— no ocurre por casualidad, ocurre porque hay un cambio de modelo político: diálogo, estabilidad, coordinación y respeto.
El gobernador Américo Villarreal Anaya ha construido puentes donde antes había muros. El Estado ya no compite contra los municipios, los acompaña. Y ejemplo de ello es Nuevo Laredo, que vive quizá su etapa de mayor proyección en décadas.
Y en esa transformación hay un nombre propio: Carmen Lilia Canturosas.
Su liderazgo es evidente. Es, probablemente, la alcaldesa más política de Tamaulipas:
- Sabe construir acuerdos.
- Respeta las jerarquías, pero no se subordina.
- Conoce el territorio, la gente y el momento que vive.
- Da resultados… y hace política con inteligencia.
- No se duerme en sus laureles. Ya apunta más alto.
Y todo indica que desde el edificio de 15 Hidalgo y Juárez, la ven con buenos ojos. No es casualidad: pocos cuadros locales han demostrado tanta capacidad de gestión y visión estratégica.
El proyecto Ágora I no es solo inversión:
Simboliza el regreso de la confianza.
Simboliza que Tamaulipas dejó atrás el miedo y la soberbia del pasado.
Simboliza que cuando hay estabilidad, los proyectos llegan… y cuando hay liderazgo, se concretan.
Nuevo Laredo está listo para consolidarse como epicentro económico del norte de Tamaulipas, y el Estado demuestra que la cooperación institucional y la visión a largo plazo siguen dando resultados.
Desde Mi Trinchera Vietnamita, más Janambre que nunca.



