Las mentiras de los ingenieros del caos

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Por María Jaramillo Alanís

El lunes, al final de su mensaje durante la ceremonia de Honores a la Bandera realizada en la sede del Congreso, el gobernador Américo Villarreal Anaya hizo un llamado claro y directo a los tres Poderes del Estado para mantener el trabajo en unidad y diálogo, siempre con cercanía al pueblo al que se deben.

No fue una frase protocolaria: fue una advertencia política y ética en un contexto donde la desinformación busca imponerse sobre la realidad.

El mandatario subrayó la necesidad de visibilizar el trabajo que se viene realizando y los resultados positivos alcanzados, para evitar que sean desvirtuados por quienes insisten en afirmar que Tamaulipas camina en sentido contrario al progreso, aun cuando los datos duros demuestran lo opuesto.

Ahí están los números en materia de seguridad pública, el fortalecimiento de la infraestructura carretera y portuaria, así como la disminución de indicadores de pobreza. Cifras medibles, verificables y provenientes —en muchos casos— del propio gabinete federal de seguridad.

El mensaje fue más allá cuando el gobernador advirtió sobre quienes se incomodan ante los avances del estado en bienestar social, justicia y una mejor distribución de la riqueza.

Señaló el riesgo de que  medios y redes sociales sean cooptados por páginas pagadas por los llamados “ingenieros del caos”, actores que buscan generar emociones negativas a partir de calumnias, mentiras y narrativas construidas deliberadamente para confundir y desinformar.

Y tiene razón Américo Villarreal Anaya.

Basta observar el comportamiento casi mecánico que se repite cada vez que el gobierno estatal presenta avances en seguridad: de inmediato se activan cuentas, páginas y opinadores que inundan las redes con información negativa, muchas veces falsa o sacada de contexto, con el único objetivo de desacreditar. No importa que los datos provengan de fuentes oficiales federales; para los ingenieros del caos, la realidad estorba cuando no se ajusta a sus intereses.

Porque los números no mienten. Los datos duros no opinan, no militan y no se prestan a la grilla. Son, precisamente, los que otorgan credibilidad a la palabra del mandatario frente a una oposición que ya no debate con argumentos, sino con ruido.

El gobernador no dio nombres. No los necesita. En la conversación pública es evidente quiénes operan estas campañas de desinformación: ingenieros del caos como Ismael García Cabeza de Vaca y el propio exgobernador hoy prófugo, junto con su red de voceros y páginas afines. Ellos representan un pasado que se resiste a aceptar que Tamaulipas cambió de rumbo.

Américo Villarreal apuesta por los datos, por la institucionalidad y por el trabajo sostenido. Sus adversarios apuestan por la mentira repetida, el escándalo digital y la manipulación emocional.

Al final, la diferencia es clara: mientras unos construyen con resultados, otros intentan sobrevivir del caos que ellos mismos sembraron.

Y en esa disputa, los ciudadanos de a pie no somos ingenuos. Sabemos perfectamente a quiénes se refiere el gobernador que no son otros que los del PRIAN y uno que otro sapo y rana morenista.

Evidentemente   sabemos quiénes son  los mienten y han mentido a Tamaulipas.

Desde Mi Trinchera…

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