- …frontera, dignidad y esperanza
Por María Jaramillo Alanís
Claudia Sheinbaum Pardo llega de nuevo a Tamaulipas cargada de obras por entregar, de ilusiones que abrazar, de sueños por cumplir y de esperanza para la población de la frontera tamaulipeca.
Esa frontera porosa y compleja que, al mismo tiempo, es valladar y refugio: la que contiene la barbarie y la que alberga a seres humanos que solo buscan un lugar mejor para vivir. La frontera de Tamaulipas que frena, pero también protege.
La presidenta lo sabe. No llega omisa ni ajena a la realidad. Hablar de violencia no le es desconocido; es hablar de una herida profunda que por décadas ha roto el tejido social, desintegrado familias y convertindo ciudades enteras en territorios difíciles de caminar. Reynosa es prueba viva de ello.
Y mientras por un lado se inyectan recursos a una ciudad con alto nivel de empleo, movilidad social y dinámica migratoria, por otro, las autoridades municipales simulan gobernar.
Gobiernan desde el escritorio, o peor aún, desde el otro lado de la frontera, como ocurre con el alcalde de Reynosa que está más presente en McAllen, Texas, que en su propio municipio.
No se puede decir lo mismo de alcaldes y alcaldesas de la llamada frontera chica, que, pese a la violencia histórica que ha marcado la región, gobiernan, trabajan y gestionan para su gente.
Y qué decir de Nuevo Laredo: Carmen Lilia Canturosas se la ha rifado, y hay que decirlo así, sin eufemismos. Los de enfrente, sus contrincantes se aliaron con grupos delincuenciales. Eso lo sabe la autoridad electoral, la policíaca y media humanidad.
Por eso cobra especial relevancia que hoy la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aterrice no solo programas sociales, sino obras estructurales que permanecerán para la población. Ahí está la Agencia Nacional Aduanera; ahí está el programa hidráulico, prioritario para la frontera norte de Tamaulipas y para la soberanía alimentaria, y hoy ocupan palabras de aliento y acciones emergentes pues al menos 12 municipios enfrentan una crisis severa por la sequía.
Hablamos de agua para consumo humano y para los agricultura y ganadería; es decir el Distrito de riego 026 y parte del 025, que se extienden hasta San Fernando.
La visita presidencial se da, además, en un contexto donde el gobernador Américo Villarreal Anaya ha rendido buenas cuentas en materia de seguridad. Apenas hace unos días, el secretario de Seguridad Pública, el secretario ejecutivo del Sistema Estatal y el fiscal general del Estado presentaron un informe detallado sobre la reducción de delitos de alto impacto y que acciones realizar para el tejido social.
Así, la llegada de Claudia Sheinbaum es también un apapacho político para el gobernador. Porque, pese a resistencias internas, Américo es mucha pieza. Falta apretar, no a la tarea: sino a quienes las encabezan.
La visita de Claudia Sheinbaum no es retórica ni protocolo. Con ella florece Tamaulipas, y aunque la frase parezca trillada, no lo es. La presencia de una presidenta como ella envía un mensaje político claro frente al imperio: aquí se gobierna con dignidad, con sentido social y compromiso.
Un mensaje frente al imperio del dinero, frente a quienes todo lo miden en pesos, centavos y tierras raras; frente a quienes no tienen conciencia. También frente a los que, como el exgobernador prófugo, que opera desde el extranjero, traicionando y entregado a los Estados Unidos.
Claudia Sheinbaum Pardo viene a decir que su mandato es diferente, con una mano izquierda sutil y pero firme. Y que jamás traicionará al pueblo.
Viene a respaldar a Tamaulipas.
Viene a poner a la frontera en el centro del proyecto nacional.
Bienvenida, compañera Presidenta.



