Por María Jaramillo Alanís
La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, no es un episodio más en la larga y dolorosa cronología de la violencia en México; es, por su dimensión operativa y simbólica, un parteaguas.
Su detención herido en Tapalpa Jalisco, y posterior muerte durante el traslado a la Ciudad de México, en un operativo coordinado por la Secretaría de la Defensa Nacional con apoyo de inteligencia de Estados Unidos, representa uno de los golpes más contundentes contra el crimen organizado en el Cártel Jalisco Nueva Generación.
No es casual que incluso el gobierno de Donald Trump haya reconocido la relevancia del operativo y la coordinación bilateral en materia de inteligencia.
Se trataba del criminal más buscado, cabeza de una organización que durante años expandió su dominio territorial mediante el terror, el reclutamiento de jóvenes y una estructura de alcance transnacional.
Conviene, sin embargo, mantener serenidad. La caída de un capo no equivale automáticamente a la desarticulación total de su estructura. El CJNG operó con una lógica descentralizada, con células regionales que funcionaban como franquicias criminales. O bien, como el caso del ex todo poderoso Cártel del Pacífico, que buscó la alianza con el CJNG para sobrevivir.
El riesgo de reacomodos violentos existe, como también la posibilidad de disputas internas que impacten a la población civil. La experiencia reciente demuestra que los vacíos de poder pueden traducirse en fragmentación y nuevas olas de violencia.
En paralelo, la reacción política no se hizo esperar. Sectores de la oposición —desacreditados ante amplios segmentos sociales— han intentado posicionar narrativas que minimizan el alcance del operativo o siembran dudas sin sustento verificable.
La difusión de información falsa o especulativa no fortalece la deliberación pública; la degrada. En un tema de seguridad nacional, la responsabilidad política debería estar por encima del cálculo partidista.
Al mismo tiempo, es innegable que en la memoria colectiva pesan antecedentes de presuntos vínculos entre actores políticos y el crimen organizado.
El caso del panista Francisco García Cabeza de Vaca y los señalamientos que lo relacionaron con redes criminales —así como las investigaciones que en su momento lo involucraron en presuntos nexos con estructuras asociadas a Joaquín Guzmán Loera ”El Chapo”— forman parte de ese contexto que alimenta la desconfianza ciudadana.
Más allá de posturas partidistas, lo cierto es que cualquier sospecha de complicidad entre poder político y delincuencia debe investigarse con rigor institucional.
El operativo contra El Mencho demuestra capacidad de inteligencia, coordinación interinstitucional y voluntad política. Golpear al liderazgo altera cadenas de mando, interrumpe flujos financieros y envía un mensaje inequívoco de que el Estado puede actuar con precisión cuando articula sus recursos.
La clave está en lo que sigue: aseguramiento de activos, captura de mandos intermedios, persecución de redes financieras y recuperación territorial efectiva.
La violencia no termina cuando muere un capo; termina cuando se desmontan las estructuras financieras, políticas y sociales que la sostienen.
Si la caída de El Mencho es el inicio de esa ruta integral —y no un episodio aislado— entonces estaremos ante algo más que la muerte de un nombre.
En esa transición de estrategia y tono, resuena la frase del presidente Andrés Manuel López Obrador: “aprovecho para decirles, y en buena lid: yo soy fresa, el fresa soy yo. No puedo decirles más. La próxima presidenta no va a actuar de manera autoritaria porque es muy humana; no va a reprimir, no va a violar las leyes, va a mantener un auténtico estado de derecho, pero al mismo tiempo, va a actuar con rectitud”, en referencia a Claudia Sheinbaum Pardo.

La firmeza que le caracteriza a la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas de México, Claudia Sheinbaum Pardo no solo es en el discurso, lo de Jalisco es una prueba de ello.
Aquel que pretenda minimizar lo ocurrido en el domingo y lance bolas incendiarias pretendiendo la desestabilización de un país que nunca antes estuvo mejor que hoy, que se atenga a las consecuencias.
Solo como recordatorio: el próximo martes entrega la comisión presidencial el documento de la Reforma Electoral al Congreso y el mismo martes, la Suprema Corte de Justicia de la Nación votará si Pancho Cabeza de Vaca mantiene el Amparo o la FGR y Relaciones Exteriores, actúen ya contra el prófugo ex gobernador.
Desde Mi Trinchera…



