Médicas residentes encabezan marcha del 8M en Victoria y exigen justicia por agresión sexual ocurrida en el Hospital Infantil

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  • “Hoy estamos aquí no solo por nosotras, sino por todas las mujeres que han sufrido violencia y que muchas veces no encuentran justicia ni acompañamiento”: Dra. García.
  • El bloque Negro  también arropó la marcha

Por María Jaramillo Alanís

Ciudad Victoria, Tamaulipas.– En el marco del Día Internacional de la Mujer, decenas de mujeres se dieron cita para participar en la movilización convocada por médicas residentes de hospitales de Ciudad Victoria, quienes salieron a las calles para exigir justicia por la agresión sexual denunciada por dos doctoras al interior del Hospital Infantil de Tamaulipas.

La columna de manifestantes,integrada por mujeres jóvenes, niñas y niños, madres y abuelas, fue encabezada por la doctora Daniela García, residente del Hospital Infantil de Tamaulipas, quien dio la cara públicamente para reiterar que ni ella ni su compañera señalaron al primer detenido por el caso.

Durante el recorrido, García explicó que ambas víctimas conocen plenamente la identidad del agresor, pero que por respeto al proceso legal no pueden revelar detalles contenidos en la carpeta de investigación.

“Nosotras conocemos el rostro del sujeto que nos atacó y solo nosotras conocemos lo que está en la carpeta de investigación, pero no podemos decirlo para no entorpecer el debido proceso”, expresó ante las asistentes.

Resguardadas por Policías Estatal de Género, la movilización partió del patinadero del estadio Marte R. Gómez, avanzó por la calle 17 e hizo una breve parada frente al edificio de la Secretaría de Salud, donde corearon consignas de justicia y de apoyo a las médicas agredidas.

La columna arribó a la calle Rosales para luego trasladarse hasta la Concha Acústica. Ahí, colectivos feministas, víctimas de delitos, madres buscadoras y personal de salud levantaron la voz para exigir seguridad y el fin de la violencia de género.

Durante su intervención, la doctora Daniela García pidió respeto al proceso legal y a la decisión de su compañera de mantener en reserva su identidad por motivos de seguridad.

“La prioridad siempre ha sido y será que se condene a nuestro violador. También exigimos que se garantice la seguridad para todas las mujeres, niñas y niños que se encuentran en los hospitales y que estos lugares estén dirigidos por personas que realmente se interesen por su personal y por los pacientes”, afirmó.

La médica también denunció la circulación de información falsa en redes sociales, la cual –dijo– ha generado desinformación y revictimización.

“Desde hace meses ha circulado en redes sociales una foto del supuesto culpable que está completamente manipulada con inteligencia artificial. No se acerca en nada a las imágenes reales que existen en nuestra carpeta de investigación. Les pedimos que no difundan información falsa ni hagan preguntas que puedan entorpecer el debido proceso”, explicó.

García también compartió el impacto emocional que la agresión ha tenido en su vida y en la de su compañera, señalando que el hospital, un lugar destinado al cuidado, terminó convirtiéndose para ellas en un espacio de miedo.

“Lo que nos ocurrió el 30 de diciembre dentro de un hospital es algo que nunca debió haber pasado. Un hospital debería ser un lugar de cuidado, de seguridad y de humanidad; sin embargo, para nosotras se convirtió en un lugar de miedo, y esto no debería pasarle a nadie en ningún lugar”, expresó.

Asimismo, denunció las exigencias que con frecuencia enfrentan las víctimas de violencia sexual para demostrar lo ocurrido, prácticas que calificó como una forma de revictimización.

“A muchas víctimas se nos exige demostrar nuestro dolor. A mí me han pedido que enseñe dictámenes médicos o incluso fotografías de mis lesiones para creerme. Nadie tiene derecho a exigirle a una mujer que exponga su cuerpo o su sufrimiento para satisfacer la curiosidad o la incredulidad de otros”, sostuvo.

En su mensaje final, la residente agradeció el acompañamiento de las mujeres que participaron en la marcha y destacó la importancia de la solidaridad colectiva frente a la violencia de género.

“Hoy estamos aquí no solo por nosotras, sino por todas las mujeres que han sufrido violencia y que muchas veces no encuentran justicia ni acompañamiento. Levantamos la voz para decir que merecemos estudiar, trabajar, caminar y vivir sin miedo”, concluyó.

La movilización continuó entre consignas de “¡Justicia!”, “¡No están solas!” y distintas muestras de apoyo hacia las víctimas.

Tania,una mujer agredida por su ex pareja denunció que hace tres semanas la Fiscalía Especializada en la Investigación de Delitos contra Niñas, Niños y Adolescentes, y de Delitos contra las Mujeres por Razones de Género (FENNAM) “no ha hecho nada, y tengo terror porque mi agresor esta libre. Apenas puedo caminar, pero no guardaré silencio. Soy una sobreviviente.”

Mientras que la hija de Anabel, anegada en llanto, relató cómo su padre no pudo entender que su mamá quería ser libre y optó por arrebatarle la vida. Anabel, dijo, “mi madre, me hace falta” , rota pero estoicamente al lado de las residentes del HIT.

El bloque negro que ordena muchas de las veces y otras tantas, mete el desorden, también arropó la marcha y se hicieron sentir cuando un “reportero”,  las grababa a hurtadillas,  una de ellas le dio un estate quieto y apoyadas por la guardia estatal, le borraron los vídeos que el sujeto les había tomado, las y los compañeros que cubrieron la marcha conocieron al susodicho.

Al caer la tarde, las voces que recorrieron las calles de Victoria dejaron algo más que consignas: dejaron el eco de una exigencia que nace del dolor, pero también de la dignidad. Porque cuando una mujer se atreve a hablar, muchas más encuentran la fuerza para no callar. Y en esa fuerza colectiva, en esa solidaridad que abraza y sostiene, late la esperanza de que algún día ningún hospital, ninguna calle y ningún espacio vuelvan a ser un lugar de miedo para una mujer.

La concentración del 8M, no estuvo exenta de “pintas” sobre la base del monumento a los Niños Héroes, sobre las baldosas de su hemiciclo, en el monumento a la Madre, piedras que al fin y al cabo se lavan y se pulen, a las doctoras violadas, suplican por justicia  y protección y poder dormir tranquilas.

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EN LAS CALLES CODO A CODO, SOMOS MUCHO MÁS QUE DOS…¡MARCHEMOS!