La salud no admite opacidad

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Por María Jaramillo Alanís

Mientras la doctora “Sonrisas” mueve piezas, quita y pone funcionarios, en el Congreso local le construyen un cómodo blindaje político para evitar que informe precisamente en una de las dependencias que más necesita claridad, transparencia y rendición de cuentas.

Porque si hay un tema donde no debería existir opacidad, es en salud.

La llegada de Adriana Marcela Hernández Campos a la Secretaría de Salud no ocurrió en un escenario sencillo.

Nadie puede decir que desconocía el tamaño de la crisis. ¿O acaso nadie le avisó que la dependencia era una auténtica papa caliente? ¿Nadie le explicó que gran parte de los recursos ahora los concentra el sistema IMSS-Bienestar desde el ámbito federal y que Marggid solo es para la foto? ¿Nadie le dijo que miles de trabajadores fueron trasladados a esa nómina y que el desorden administrativo sigue golpeando hospitales y centros de salud?

Pero el verdadero “prietito en el arroz” sigue siendo el mismo: los trabajadores eventuales.

Ellos continúan viviendo en la incertidumbre, sin base, sin plaza, sin certeza laboral, rezando día con día para no quedarse sin empleo. Son quienes sostienen buena parte de la operación hospitalaria y aun así permanecen invisibles para quienes toman decisiones desde el escritorio.

Por eso resulta inevitable preguntar: ¿por qué los diputados decidieron dispensar la comparecencia? ¿Qué esconden?  ¿Por qué la protegen?

El pleno del Congreso aprobó posponer la comparecencia de la secretaria bajo el argumento de que “apenas asumió el cargo” y aún se encuentra dentro del proceso de entrega-recepción.

La iniciativa impulsada y ganadora, para que no compareciera la titular de Salud, obtuvo 26 votos a favor y apenas cuatro en contra.

El argumento parece cómodo: la Secretaría de Salud es compleja, amplia y demandante. Claro que lo es. Precisamente por eso debía comparecer.

Porque la glosa del informe no es un trámite decorativo, y mucho menos   una cortesía política. Es un ejercicio de rendición de cuentas. La ciudadanía merece saber cómo recibe la dependencia, cuál es el estado real de hospitales, clínicas y abasto de medicamentos; qué pasará con el personal eventual; cómo se enfrenta el colapso financiero y qué tanto depende Tamaulipas de las decisiones centralizadas del IMSS-Bienestar.

La contradicción quedó todavía más evidente cuando el secretario de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Karl Heinz Becker Hernández, sí compareció pese a su reciente nombramiento. Ahí sí hubo disposición. Ahí sí se pudo.

Entonces el mensaje es claro: hay secretarías donde a los que sí se les puede preguntar y otras donde es conveniente  guardar silencio.

Y mientras en el Congreso se construyen excusas legales para evitar cuestionamientos, en los hospitales la realidad sigue siendo brutal: falta de medicamentos, carencias operativas, incertidumbre laboral y pacientes esperando atención digna.

Flaco favor  hace el Congreso al gobernador y al pueblo de Tamaulipas, porque es justamente lo qué informaría Hernández  Campos, en un resumen apretado del ejercicio del 4to año de gobierno de Américo Villarreal Anaya y es al jefe del Ejecutivo a quien  más le importa la transparencia y la rendición de cuentas en Salud.

La salud pública no necesita funcionarios sonrientes ni legisladores complacientes. Necesita respuestas y las ocupa para anteayer.

Desde Mi Trinchera…

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