Por María Jaramillo Alanís
El 31 de agosto de 2022 se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el decreto de creación de los Servicios de Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar, el IMSS Bienestar.
Esta institución nació con un objetivo: garantizar atención médica y medicamentos gratuitos a la población sin seguridad social de las entidades federativas que voluntariamente aceptaron federalizar el sistema de salud estatal.
El IMSS Bienestar responde al reto que significa transformar el sistema público de salud de nuestro país tomando como base la experiencia del Programa IMSS Coplamar que nació hace 44 años para brindar atención médica a la población de zonas con muy alta marginación de todo el país.
La historia de la creación del IMSS Bienestar, se debe contar, porque a decir verdad, en alguna parte del camino las y los servidores públicos de la institución se perdieron, no comprendieron, o bien se hacen patos para que NO aterrice un modelo de seguridad social para el pueblo, ese mismo que nutre a las instituciones con recursos humanos, económicos y claro, como pacientes.
De la esperanza a contar con atención médica buena, bonita y barata, -gratuita- miles de mexicanos y tamaulipecos esperan medicamentos, atención médica digna y hospitales funcionando, la pregunta del millón recorre los pasillos de los nosocomios: ¿IMSS-BIENESTAR sirve para atender al pueblo o para que unos cuántos se sigan enriqueciendo?
Así llegamos hasta Arik Salvatierra García, actual responsable administrativo del IMSS-BIENESTAR en Tamaulipas, quien aparece vinculado a una serie de denuncias, investigaciones, observaciones institucionales y señalamientos que, por su gravedad, merecen una explicación pública. (Obra documento de la denuncia presentada por el IMSS en Nuevo León ante la FGR)
La documentación existente refiere que en junio de 2025 el propio Instituto Mexicano del Seguro Social presentó una denuncia y/o querella ante la Fiscalía General de la República en Nuevo León por presuntas irregularidades relacionadas con adquisiciones de medicamentos.
De acuerdo con la información denunciada, las compras observadas habrían alcanzado alrededor de 131 millones de pesos, cuando los precios de referencia del mercado rondaban los 51 millones, situación que generó observaciones por posibles sobrecostos y un eventual daño patrimonial multimillonario para las finanzas públicas.
La querella menciona presuntas irregularidades en procesos de contratación, integración de expedientes, adjudicaciones y documentación administrativa, hechos que actualmente corresponden al ámbito de investigación de las autoridades competentes.
Pero las preguntas no terminan ahí.
Durante 2025, empresarios tamaulipecos denunciaron que los contratos de IMSS-BIENESTAR privilegiaban proveedores foráneos mientras empresas locales quedaban prácticamente excluidas de la derrama económica derivada de compras, mantenimiento e insumos hospitalarios.
Los señalamientos apuntan a que cientos de millones de pesos terminaron concentrados en compañías de Nuevo León y Ciudad de México, dejando una participación marginal a proveedores del estado.
Y mientras los recursos públicos fluían fuera de Tamaulipas, los hospitales enfrentaban problemas cada vez más visibles.
En mayo de 2026, documentos institucionales y sindicales reportaron fallas severas en sistemas de aire acondicionado en unidades médicas de IMSS-BIENESTAR.
El caso más alarmante fue el del Hospital de Especialidades “Dr. Carlos Canseco” de Tampico, donde trabajadores denunciaron condiciones críticas derivadas del colapso del sistema de climatización.
La situación también fue reportada en hospitales de Matamoros, donde diversas áreas médicas operaban con deficiencias similares.
Otra pregunta inevitable:
¿Dónde estaba la autoridad administrativa encargada de resolver la contingencia?
Porque mientras pacientes, médicos y enfermeras enfrentaban temperaturas extremas, crecían las críticas sobre la falta de respuesta efectiva por parte de quienes administran los recursos públicos destinados a la salud.
A ello se suma una denuncia formal presentada el 2 de junio de 2026 por una trabajadora adscrita a IMSS-BIENESTAR Tamaulipas, quien solicitó investigaciones por hostigamiento laboral, acoso laboral y acoso sexual, conductas que consideró inapropiadas dentro del entorno institucional.
La denuncia exige testimonios, medidas de protección y la intervención de las instancias competentes para esclarecer los hechos.
Por si fuera poco, entre trabajadores y proveedores circulan constantes referencias a tráfico de influencias que, según diversas versiones, sería utilizado para ejercer control político y administrativo mediante presuntas conexiones con oficinas centrales en la Ciudad de México.
Si tales afirmaciones son falsas, deben desmentirse.
Si son verdaderas, deben investigarse.
Así de simple.
Lo verdaderamente grave es que todas estas controversias giran alrededor de recursos destinados a hospitales, medicamentos, infraestructura médica y atención a pacientes.
No hablamos de oficinas gubernamentales cualquiera.
Hablamos de personas enfermas. Hablamos de familias que esperan atención médica. Hablamos de dinero público destinado a salvar vidas.
Por eso resulta indispensable y urgente que IMSS-BIENESTAR, los órganos internos de control, la Fiscalía General de la República y las autoridades competentes esclarezcan cada uno de los señalamientos y acusaciones consignadas ante esa autoridad ministerial.
Porque cuando las denuncias se acumulan y los hospitales fallan, los trabajadores protestan y los pacientes padecen las consecuencias, el problema deja de ser administrativo para convertirse en un asunto de interés público.
Y la casi última pregunta: ¿IMSS-BIENESTAR llegó para transformar el sistema de salud o para demostrar que la corrupción cambia de uniforme, pero no de costumbres?
El balón está en la cancha de Marggid Rodríguez Avendaño y el director general de los Servicios de Salud del IMSS-Bienestar Alejandro Svarch Pérez, jefes inmediatos de Salvatierra García.
Por cierto, ojalá estos servidores públicos se echarán una vueltecita por el hospital general de Victoria: sin elevadores, moscas por doquier y una displicencia que raya en el valemadrismo.
Pero además, es increíble que una subsecretaria de Salud, hiciera la recomendación, hace quince días más menos: “váyanse de ahí, el general está colapsado, no me toman ni la llamada” y sí, el hospital se está muriendo, hay moscas por doquier solo falta que haya gusaneras por doquier.
Sigo creyendo que el IMSS Bienestar debe aterrizar no solo como un modelo distinto de atención médica, sino también humano, cálido y eficaz y eficiente, porque las y los tamaulipecos nos lo merecemos.
Desde Mi Trinchera



