Lo del agua… al agua (I)

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Por María JARAMILLO ALANÍS

La paciencia tiene límites, sobre todo cuando el agua, un derecho humano e indispensable para la vida, deja de llegar a los hogares sin que autoridad  alguna explique con claridad las causas ni las soluciones.

Basta mirar hacia Reynosa. Ni Maki Ortiz ni su hijo Carlos Peña Ortiz —ella senadora y él presidente municipal—, tampoco Raúl Quiroga Álvarez, secretario de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social de Tamaulipas, ni la Comisión Nacional del Agua han ofrecido una explicación convincente de por qué un día sí y otro también falta el agua  en más de la mitad de colonias y fraccionamientos (500 asentamientos  más menos).

Hasta ahora, lo único que parece claro es que México cumplió con el pago de la deuda de agua a Estados Unidos, derivada del Tratado de 1944, mientras del otro lado de la frontera, como suele decirse, de las aguas del Río Colorado, los estadounidenses sólo mandan postales.

Especialistas en materia hídrica sostienen que la crisis se agravó por la intensa sequía que afecta a la frontera tamaulipeca desde el año pasado y durante este 2026, así como por los pagos anticipados de agua realizados por México en medio de presiones comerciales del vecino país.

Pero la situación empeoró tras la extracción de más de 120 millones de metros cúbicos de las presas internacionales La Amistad, en Coahuila, y Falcón, en Tamaulipas, para cubrir parte del adeudo nacional con Estados Unidos.

Jorge Luis López Martínez, presidente del Consejo Estatal Agropecuario de Tamaulipas, sostiene que estas acciones afectan el aprovechamiento de la cuenca del río Bravo y cuestiona la forma en que se ha aplicado el Tratado de 1944. Pero además, qué alguien estaba “mal informando a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo”

Las aguas almacenadas en ambas presas abastecen a la mayor parte de las ciudades fronterizas de Tamaulipas y al Distrito de Riego 026 Bajo Río Bravo, (y una parte del 025) el más grande del país, con más de 202 mil hectáreas agrícolas. Sin embargo, los productores llevan varios ciclos sembrando prácticamente de temporal, con apenas uno o medio riego y, para el ciclo otoño-invierno 2025-2026, será sin  riego alguno.

A los diez municipios fronterizos en semáforo rojo se sumaron Ciudad Victoria, San Nicolás y Tula. En conjunto concentran una población superior a 2.3 millones de personas, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI.

Entre los municipios afectados figuran Nuevo Laredo, Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros, donde habitan casi dos millones de personas. Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo concentran la mayor cantidad de habitantes.

Mientras tanto, las explicaciones oficiales apuntan al fenómeno de El Niño, es decir a las condiciones climáticas y no a la falta de proyección  y desarrollo de nuestras ciudades.

La realidad, sin embargo, es que miles de familias siguen abriendo la llave y no cae una sola gota.

Y claro, la paciencia se agota. Los ciudadanos ya comenzaron a salir a las calles para exigir agua, no discursos.

Las alternativas existen, aunque todas requieren inversiones multimillonarias: un acueducto desde la presa El Cuchillo (aunque el obstáculo será Nuevo León); plantas desalinizadoras cuyo costo supera fácilmente los 200 millones de dólares o incluso llevar el agua desde el río Pánuco. Ninguna opción será barata, pero más costoso resulta condenar a una región entera a vivir sin el recurso más básico.

No obstante, el secretario Raúl Quiroga Álvarez sostiene una versión distinta. En un comunicado (13 de julio 2026) aseguró que el abasto de agua para los diez municipios fronterizos está garantizado y que no existe riesgo para el consumo humano.

Explicó que la CONAGUA elabora cada año el programa de extracción de las presas internacionales y que la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) es la encargada de ejecutarlo, por lo que el suministro para uso urbano se encuentra debidamente planeado y administrado.

Añadió que, aunque en algunos periodos se registraron bajos niveles en el río Bravo, el abastecimiento nunca estuvo comprometido. Como prueba mencionó que Matamoros, al ser el último municipio usuario de la cuenca, mantuvo el servicio sin afectaciones.  Hasta aquí parte del comunicado.

Sin embargo, mientras miles de familias esperan respuestas claras y soluciones de fondo, el secretario Quiroga Álvarez parece tener otras prioridades. Recientemente designó como coordinador de Comunicación Social al exfuncionario federal, ingeniero Eladio Ismael López Ahumada.

En una crisis que exige información oportuna, transparencia y resultados, el reto del nuevo vocero será convencer a una ciudadanía que hoy abre la llave y sólo encuentra silencio.

Como dice el viejo refrán; Lo del agua… al agua.

Desde Mi Trinchera…

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